Los cuatro elementos

los cuatro elementos thomas cole

En el origen de los tiempos, mucho antes de que las criaturas más antiguas habitasen el planeta, las fuerzas creadoras dispusieron cuatro elementos de forma ordenada para dar lugar a lo que hoy llamamos mundo. Para mantener el orden en la creación elevaron a cuatro razas de criaturas por encima de todas las demás. Y su creación fue perfecta.

Debajo del todo, como estructura base sobre la que edificar las maravillas posteriores, pusieron la tierra. La tierra —fría y seca— serviría de cimientos a toda la creación, sería hogar de las criaturas inferiores que habitan bajo el suelo y permitiría a las criaturas superiores vivir sobre ella. La Tierra escondería innumerables tesoros, que serían codiciados por las criaturas superiores y utilizados por las criaturas inferiores para vivir cómodamente. Los guardianes de la tierra tendrían la misión de custodiar estos tesoros e impedir que las criaturas superiores se aprovechasen de las criaturas inferiores.

Las fuerzas creadoras elevaron a los gnomos como guardianes de la tierra. Los gnomos son pequeñas criaturas, astutas y escurridizas. Son sabios como genios y los guardianes de los minerales, tanto preciosos como vulgares. Custodian las minas y protegen a las criaturas inferiores. Viven bajo el suelo y raramente salen a la superficie, solamente cuando las criaturas superiores amenazan a las inferiores que habitan en la tierra.

En segundo lugar, por encima de la tierra, las fuerzas creadoras pusieron el agua. El agua —fría y húmeda— permitiría nutrir a todas las criaturas del mundo, tanto inferiores como superiores. Sin embargo, como gran parte del agua está sobre la superficie, sus guardianes pertenecían a las criaturas superiores.

Las fuerzas creadoras elevaron a las ondinas como guardianas del agua. Todas las ondinas son hembras, de espectacular y singular belleza. Fueron elegidas como guardianas por su delicadeza y su sabiduría para guiar las aguas en un ciclo que no termina. Habitan ríos, lagos y fuentes, y su cuerpo es inmortal. Sin embargo, están sometidas a una maldición. Las ondinas, ninfas de inalcanzable belleza, tienen las mismas necesidades y anhelos que el resto de criaturas superiores y es frecuente que se enamoren de un corazón humano. Puesto que el círculo de guardianes ha de ser reducido para mantener el orden, las fuerzas creadoras dispusieron que si una ondina quedaba embarazada dejaría de ser inmortal.

En tercer lugar, más allá del agua, las fuerzas creadoras colocaron el aire. El aire —caliente y húmedo— sería el sustento espiritual de las criaturas superiores, dotadas de pensamiento.

Como las mujeres se dejan llevar por el corazón con demasiada frecuencia, las fuerzas creadoras dispusieron que los guardianes del aire serían los silfos, machos de las hadas. Los silfos, hechos de aire, son sutiles y evasivos. Las criaturas más sabias de la creación. No sienten, no padecen. Sólo piensan y vuelan, protegiendo el viento. Criaturas inmortales que viven en cuevas en los bosques, raramente salen a la luz, pues la luz del Sol retira la humedad del aire.

Por último, para culminar su creación, las fuerzas creadoras pusieron el fuego. El fuego —caliente y seco— sería la barrera protectora alrededor del mundo. El fuego impide que las maravillas del mundo se pierdan en el espacio y en el tiempo, e impide que amenazas del exterior perturben la armonía de la creación.

Como guardián del fuego, las fuerzas superiores elevaron a la salamandra. La salamandra es una criatura sorprendente, pues está hecha de fuego, pero al mismo tiempo puede dominar y extinguir el propio fuego. No es una criatura superior ni tampoco inferior, es todo y nada, es un anfibio. Dominadora del agua y del fuego. Las salamandras no son sabias y no gozan de inmortalidad. Por ello, existen en gran número y variedad, para que nunca lleguen a desaparecer. Son los guardianes más fáciles de ver.

* * *

De este modo, las fuerzas creadoras dieron existencia al mundo y lo pusieron en funcionamiento, guardando hasta el más mínimo detalle. Pero hubo algo que jamás llegaron a imaginar...

Una criatura superior, concebida como un ser puro y honesto, cambió con el paso del tiempo y se convirtió en una auténtica amenaza. El fuego no fue capaz proteger el mundo frente a esta amenaza, pues la amenaza surgió del interior.

Los seres humanos se autoelevaron a la categoría de dueños del mundo, destruyendo las criaturas inferiores que se les oponían y molestando al resto de criaturas superiores. Los guardianes no son capaces de frenarlos, pues sus corazones y mentes no entienden la maldad ni los motivos mezquinos de los seres humanos.

La destrucción que provocan alcanza todos los rincones del planeta y, si no cambian pronto las cosas, no tardarán mucho en romper la armonía de la creación, lo que supondrá su propio fin.

Relato escrito por Pablo Miralles © 2010. Obra registrada en Safe Creative (Código de registro: 1711274946510).

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Oleh

2 comentarios

Susunputas KF
29 de noviembre de 2017, 20:05 Borrar

esta muy bonito este relato me encanto es muyyyyyy hermoso

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Relatos Fantásticos
29 de noviembre de 2017, 20:34 Borrar

Hola, muchas gracias por dejar tu comentario. Me alegro de que te haya gustado mi relato. Un saludo.

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